Los trabajos de exploración

ahuyentaron a la fauna silvestre

Autor: Javier Badani

Las explosiones y el sonido de los helicópteros han alterado la vida en la selva. Los animales que son la base de la alimentación de los tacanas son hoy escasos.

Los efectos del proyecto de exploración sísmica 2D se sienten en tierra tacana. Lo señalan así comunarios como Limbert Gonzáles, de la comunidad Toromonas. “Con la entrada de las brigadas monte adentro, el sonido de los helicópteros que llevan material y las explosiones, los animales se han ido alejando más y más. Para nosotros ya es difícil cazar”, explica.

La carne de animales como la anta, el jochi y el huaso son base fundamental de la dieta de gran parte de las 280 familias que conforman la TCO Tacana II. Según los comunarios, ahora deben adentrarse cada vez más en el bosque amazónico para encontrar fauna silvestre.


familias que conforman la TCO Tacana II

En Puerto Pérez, donde no existe una posta de salud, los comunarios se quejan de que la empresa BGP se comprometió a contar con una brigada de médicos para que cada 15 días visite cada una de las cuatro comunidades. “Nunca cumplieron. Sólo una vez desde que está la empresa pasaron y se quedaron unas pocas horas. De allí, nunca más”, señala Gabriel Salvatierra, presidente de esta comunidad.

 

En total, son 48 los indígenas tacanas que fueron contratados como monitores, como parte de los acuerdos entre la TCO, YPFB y la empresa BGP. Los monitores se suman a las cuadrillas de trabajo que se adentran en la selva para así vigilar que la labor exploratoria en las líneas sísmicas cumpla con los compromisos alcanzados, especialmente en lo referido a parámetros ambientales. Según los acuerdos, los puntos de tiro deben estar a 40 metros de los castaños y a 100 metros de recursos de agua.

Los monitores indígenas han reportado de 800 puntos de tiro donde no se ha cumplido con las distancias convenidas en el Estudio de Evaluación Impacto Ambiental.

Los monitores, asimismo, han evidenciado la extinción de fuentes de agua para alimentar a las motobombas que son usadas por las cuadrillas en su trabajo cotidiano.